Cuando después de la obscuridad el sol toca sus ojos, insuflan aire por sus estructuras internas conectadas al exterior para dar paso al oxígeno y otros compuestos de su atmósfera....producen sonidos como murmullos de vientos y corrientes de agua. Todos ellos de una magnitud impensable para la diminuta estructura física de sus emisores.
Dichos sonidos producen placeres escenciales de propiedades desconocidas para la especie dominate del planeta, bipedos bélicos de carbono, bestias parlantes autodenominadas 'humanos'.
Lamentablemente algunas de estas criaturas mágicas caen de sus hogares; y careciendo los progenitores de estructuras corporales que les permitan levantarlos, mueren aplastados en las áridas aceras de los pasares humanos.
De cuando en cuando, algo fuera de lo común sucede: la cría de una de las bestias parlantes recoje y auxilia a la cría mágica.
Evidentemente, sus esfuerzos por salvarle la vida suelen ser en vano debido a la brutalidad y falta de armonía con el entorno característica de su raza.
A veces lloran.