14.2.12

Mala Hierba


Vuelvo a apreciar el mar desde aquella ventana que abriste y que cuando te largaste no quise cerrar. Ya no estabas, y otras criaturas poblaron mi vientre. Pero soy una gris escurridiza cuya memoria tiene una sola esencia marcada.

Reconocí tu negro plumaje en el árbol más alto de mi jardín. Un claro presagio. Vacié mis tierras, quité los sellos de las puertas. Vendrías. Y así fue. - ¿Cuándo puedo pasar por tu fortaleza...?- preguntaste el plenilunio siguiente, esgrimiendo una plateada luna y planetas que me pediste mirar y que sabes no necesitas para llegar a mi. Me buscaste un día, otro no, y luego volviste. Yo sólo quería volver a oír el sonido fuerte de tu pecho.

Mala hierba mi sentimiento, mala hierba que semilla, florece y aunque se arranca de raíz nunca muere. Mala hierba que me hace soñar más, buscar el brillo de los días y creer visiones noctámbulas. Mala hierba que no me ahoga pero me invade, que huele a campo y cuyas raíces son profundas...Porque al escucharte hace sentir que mi alma vibra; y al tocarme, que eres delicado y bruto a la vez, que puedo herirte pero que no es cierto y viceversa, que te conozco, que me conoces, que mi boca gruesa calza tan bien con la tuya y he comprobado que el roce de mis labios puede hacerte feliz...

Pequeña Mel susurrando a Viento Sur.