
Que difícil decir esto.
Acabas de irte de mi casa; aún me siento felíz. Mientras estabas conmigo, la luz de la noche se colaba por las rendijas azules de tu pelo y la calma que eso me dio produjo que mientras estabamos en el bar se acercaran las personas como polillas a la luz que generamos.
No hay caso, reunirnos arma y costruye potencias inexplicables.
No importa lo que haga por olvidarte, con cuantos lo intente; me importas tú, me haces felíz tú y nadie más.
Es cierto que suelo mostrarte los dientes...déjame defenderme: huidas son las de una pulga de mar que arranca de la espuma orillera y mis arañazos, no son superiores a los de la
vanidosa flor del principito.
Déjame creer que huyo, déjame creer que no te amo. Sigue abrazándome como lo haces, y tomando mis mejillas como si fuese una niña.
Te ama,
Mel
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