30.5.10

Luciérnagas


OK.
El ser se lanza en un viaje sin retorno; dentro de sí contiene las llaves para todos los portales posibles...solo que no lo sabe. Impulsado por sus instintos y una intuición que se riñe con la lógica de lo plausible, se entrega a experimentar el mundo que golpea a su puerta.

Tu pregunta sobre una pregunta terminó con tu silueta apostada en un farol negro en plena noche, esperandome. No tenía modo de perderme. Fue la primera de muchas visitas.

Hordas de muertos se dirigían rumbo a la montaña. Tal vez no me enseñaste nada nuevo, pero comenzaste a poner muchas cosas en su lugar, o fuera de el...Hablamos cosas serias también, si algo puede ser más serio que los misterios mágicos de la existencia, que estar en el medio, que las prácticas, que las dríadas, una en especial a la que recordabas por esos días pero que ya habías dejado atrás, so on and so forth.

Bueno, nada, todo, algo, nada otra vez. Pero en realidad no era la enegía pasiva del círculo, sino el peligroso movimiento vertigioso de un vórtice...intuición que me empujó y las luciérnagas que dejaste para iluminar el paso.

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