Hoy la cosas deberían ser simples. Me quiebro la cabeza de un golpe seco al muro, es la única forma...
Es junio, y han pasado dos años desde que una madrugada sonó el reloj de pelao y debimos saltar del sillón. Primera vez. Me gustaría contar como me sentí obligada por tus órdenes absurdas y como fui feliz de acceder y otra pila de cosas más, pero supongo que no debo.
Y me pregunto, ¿por que no? Antes no dije nada y sin embargo fue excusa suficiente para el banishment. Ahora nisiquiera es secreto. Fue un craso error, jamas debiste traspasarle mi recuerdo...Ambos sabemos que tuviste opciòn. Y vuelvo a escribir y luego a borrar toda traza y a darme cuenta que el trabajo está mal hecho, que le exorcismo es un invocación, una invocación un destierro, y el destierro una llamada.
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